Nations League
El veredicto de Zlatan y el regreso de los Diablos Rojos: dos caras de la misma moneda del Mundial
La Copa del Mundo ofreció un marcado contraste el domingo. Mientras España eliminó a Bélgica en los cuartos de final, surgieron dos veredictos opuestos sobre la misma derrota. El sueco Zlatan Ibrahimovic atribuyó la plena responsabilidad al entrenador belga Rudi García, mientras que el propio García se negó a culpar a sus jugadores.
Lamine Yamal, la sensación adolescente de España, ya había marcado el tono días antes. Tras la clasificación, advirtió a Francia —que se enfrentará a España en las semifinales— que ningún equipo podía igualar la potencia ofensiva de su selección. «Ningún equipo ha logrado competir con nosotros», dijo Yamal a TVE. «Todos retroceden ante nosotros. Si algún equipo debe temer a un rival en este torneo, somos nosotros».
Ibrahimovic, consultor, no se guardó palabras para García. «Coloco la plena responsabilidad de esta derrota en el entrenador belga», afirmó. «Su decisión le costó el partido a su equipo». Se refería al cambio de Thibaut Courtois, quien aseguró que podría haber seguido jugando pero le pidieron que abandonara el terreno. «¿Cómo se puede sacar a Courtois y poner a Senne Lammens, mientras Penders se queda en el banco? ¿Es porque Lammens juega en el Manchester United y Penders en el Estrasburgo? Así no se elige al portero nacional».
García, sin embargo, adoptó una postura distinta. El francés se negó a señalar a sus jugadores tras la derrota por 2-1. «Vi a una selección belga que le dio una verdadera pelea a los campeones europeos», declaró. El contraste entre la crítica pública de Ibrahimovic y la defensa de García a su plantel marcó el debate sobre la salida de Bélgica del Mundial.
El recorrido de la selección belga terminó en decepción. Un gol tardío del suplente Merino selló su destino, con Senne Lammens culpable de la anotación. El ambiente en el campamento era sombrío mientras los jugadores buscaban consuelo en sus familiares en las gradas tras el pitido final.
Para Bélgica, la pregunta ahora