Flick pierde un central y ve a Gariba como opción tras la lesión
Con Andreas Christensen lesionado durante el descanso internacional, Hansi Flick se queda sin un central en el primer equipo, mientras el joven defensa ghanés de 19 años, Hafiz Gariba, ve ampliadas sus posibilidades de entrenar con el conjunto dirigido por el técnico alemán.
Christensen abandonó el campo en el minuto 58 del triunfo por 1‑3 ante el Sevilla, tras una jugada con Robbie Ure, y Gerard Martín ocupó su puesto. Al día siguiente, los exámenes confirmaron una lesión muscular en el recto anterior del cuádriceps izquierdo del danés. El club no fijó plazos; se espera que esté baja durante varias semanas y su evolución determinará el regreso.
El defensor, que renovó en verano hasta 2028, había disputado seis partidos en lo que va de temporada, cuatro como titular. Su baja también provocó su exclusión de la convocatoria de Dinamarca para la Nations League, por lo que pasará el parón recuperándose en Barcelona. Mientras tanto, el técnico Hansi Flick se enfrenta a una rotación defensiva reducida por la ausencia de los internacionales.
Lesión de Christensen y sus consecuencias
Con Andreas Christensen lesionado y el parón internacional ya en marcha, Flick se queda con un central menos en el primer equipo. La falta del danés recorta las opciones del entrenador alemán en la rotación defensiva y abre un hueco que el central de 19 años, Hafiz Gariba, está en condiciones de aprovechar. Pocas noticias del Barça preocupan tanto como la fragilidad de la zaga, y la ausencia de Christensen intensifica esa vulnerabilidad.
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Perfil y trayectoria de Gariba
Gariba, nacido en Teshie (Ghana) en 2007 y con 1,87 m de estatura, llegó al club en febrero de 2025 procedente de la academia Marcet, firmando un contrato de tres temporadas para incorporarse al Juvenil B. En la pretemporada 2026/27 fue uno de los quince canteranos que trabajaron bajo las órdenes de Hansi Flick, demostrando estar listo y dispuesto a contribuir cuando le den minutos. Su presencia física y la calma con la que saca el balón desde atrás son cualidades que el técnico alemán ya conoce de primera mano.
Desde su llegada, Gariba ha tenido un arranque sólido con el Barça Atlètic, dirigido por Juliano Belletti, en la Segunda Federación. En poco más de un año ha pasado del Juvenil B al filial, una progresión que ya se intuía cuando se revisó su irrupción en el Barça. El joven defensa ya está en el radar del club, y cada entrenamiento del parón se convierte en una prueba ante el cuerpo técnico.
Con el parón internacional, Gariba tiene más sesiones con Hansi Flick y el resto del primer equipo, lo que le permite mostrar su capacidad en un entorno de mayor exigencia. Cuando regresen los internacionales, Flick recuperará efectivos para la rotación, pero Christensen seguirá fuera durante semanas. Ese margen temporal es la oportunidad que Gariba necesita para que su nombre entre en la conversación del primer equipo.
El contraste entre la pérdida de un defensor experimentado y la apertura de una ventana para un talento emergente evidencia la fragilidad defensiva del Barça y, al mismo tiempo, la confianza del técnico en la cantera. Si Gariba aprovecha la ocasión, podría consolidarse como una opción regular en la defensa del primer equipo.