Mundial
La petición de Nagelsmann y la firmeza de Paraguay: ¿quién merece continuar?
La maldición de la Copa Mundial de Alemania volvió a golpear cuando Paraguay los eliminó en octavos de final tras un dramático desempate por penaltis en Boston. El equipo de Julian Nagelsmann se despidió sin gloria, alargando una sequía que se extiende desde su último título en 2014.
Por tercera Copa Mundial consecutiva, la campaña de Alemania terminó antes de las fases eliminatorias. Su eliminación en octavos de final bajo el nuevo formato marca otro adiós poco ceremonioso, tras los fracasos en fase de grupos en Rusia 2018 y Qatar 2022. La reputación de una vez dominante de la Mannschaft contrasta ahora con sus actuales dificultades para alcanzar incluso las últimas instancias.
Paraguay, clasificado 33º por la FIFA, llegó a Boston con una reputación construida sobre solidez defensiva bajo las órdenes de Gustavo Alfaro. Su camino a octavos incluyó victorias sobre Brasil y Argentina durante la clasificación, aunque llegaron al torneo sin superestrellas globales. Su enfoque pragmático resultó decisivo contra un equipo alemán que dominó la posesión pero careció de eficacia.
Nagelsmann respondió a la presión pública al alinear a Deniz Undav, pero el delantero fue ahogado por el juego físico de Paraguay. El único intento de Undav en seis minutos fue desviado, y fue sustituido en el descanso por Jamal Musiala. La pareja de mediocampistas de Alemania, Florian Wirtz y Serge Gnabry, se vio repetidamente bloqueada en las bandas, incapaz de perforar el doble pivote paraguayo.
El empate se rompió justo antes del descanso cuando Paraguay aprovechó un espacio por la derecha. Matías Galarza envió un centro preciso al desmarcado Julio Enciso, que cabeceó más allá de un expuesto Manuel Neuer. La respuesta de Alemania en la segunda parte comenzó con la entrada de Leon Goretzka, pero Paraguay estuvo a punto de doblar la ventaja antes de que Neuer realizara una parada crucial.
La Roja de Nagelsmann se derrumba: Paraguay elimina a Alemania en Boston
Kai Havertz empató diez minutos después del descanso, rematando de cabeza un centro de Wirtz para restablecer la igualdad. Sin embargo, el impulso alemán se frenó cuando el segundo remate de Havertz fue atajado por Rodrigo Gill. Julian Nagelsmann reorganizó su equipo en los minutos finales, moviendo a Joshua Kimmich al mediocampo e introduciendo a Nick Woltemade, pero Paraguay llevó el partido a la prórroga. En el primer tiempo suplementario, Alemania dominó, aunque el cabezazo de Antonio Rüdiger fue anulado por el VAR por una falta del portero suplente Kevin Trapp. Nagelsmann tachó la decisión de escándalo, argumentando que su equipo había ganado el partido por la vía difícil. Paraguay superó el susto y la tensión escaló hacia los penaltis. El desempate comenzó con los fallos de Havertz y Woltemade, dejando a Paraguay con ventaja de 2-0. Neuer detuvo el lanzamiento de Antonio Sanabria, pero la resistencia paraguaya se mantuvo cuando Rodrigo Canale convirtió el penalti decisivo para eliminar a Alemania. La derrota deja el futuro de Nagelsmann bajo escrutinio, pese a que su contrato se extiende hasta la Eurocopa 2028. Kai Havertz reflexionó sobre el resultado con brutal honestidad. “No es fácil. Es cincuenta-cincuenta”, declaró. “Con todo el respeto, si te elimina Paraguay, no mereces seguir. Parece que somos un equipo de segunda. No hemos jugado mal en torneos recientes, pero siempre falta algo. Hoy, de nuevo.” Julian Nagelsmann defendió el esfuerzo de su equipo pero reconoció las carencias. “Nuestra posesión fue demasiado lenta. A veces recurrimos a balones largos y juego oportunista, pero al final hay que vencer a Paraguay.” Criticó el gol anulado de Rüdiger como un escándalo, insistiendo en que Alemania había ganado el partido por la vía difícil. Nagelsmann reafirmó su compromiso con el cargo. “No soy de los que se van. Si la DFB me quiere, estaré allí para la Eurocopa. Si no, tendrán que decírmelo.” Su posición pende ahora de un hilo mientras Alemania enfrenta otra crisis de identidad en el escenario mundial. El contraste entre el pedigree histórico de Alemania y el ascenso pragmático de Paraguay no podría ser más marcado. Mientras Paraguay celebra su primera victoria en una fase eliminatoria de un Mundial, Alemania debe confrontar una brecha cada vez mayor entre las expectativas y la realidad.