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La salida de Diomandé agrava el dilema del extremo del Liverpool
Liverpool tiene una clara necesidad de un extremo rápido y desequilibrante tras la salida prevista de Mohamed Salah y el probable seguimiento de Federico Chiesa, lo que deja al club de Anfield corto de opciones por las bandas. Richard Hughes debe cubrir ese hueco antes del inicio de la pretemporada.
Yan Diomande, el atacante de 19 años, fue la prioridad declarada del Liverpool, pero una oferta de 100 millones de euros no logró convencer al RB Leipzig. Se cree que el París Saint-Germain está dispuesto a esperar hasta 2027 para su firma si abandona Leipzig.
Según informes, Liverpool preparó una segunda oferta tomando como referencia la cifra récord alemana que el Barcelona pagó al Borussia Dortmund por Ousmane Dembelé en 2017, pero el equipo germano no se movió. La búsqueda del Liverpool por Diomande parece ahora infructuosa dado el interés del delantero por los campeones de Europa.
Bradley Barcola, el atacante del París Saint-Germain de 23 años, surge como posible sustituto. Con solo dos años restantes en su contrato, el precio exigido por el PSG, alrededor de 130 millones de libras, es elevado, y su falta de eficacia en la final de la Champions League genera dudas sobre su adaptación.
Said El Mala, un delantero del Köln de 19 años, anotó 13 goles y dio cuatro asistencias en la temporada 2025/26 de la Bundesliga, récord del club. El Köln ha fijado un precio de unos 50 millones de euros, pero su contrato se extiende hasta 2030 y prefiere jugar por la izquierda.
Rayan, el internacional brasileño de 19 años, llegó al Bournemouth desde el Vasco da Gama por unos 26 millones de libras y anotó cinco goles con dos asistencias en 15 partidos de Premier League. Una cláusula de unos 130 millones se activa en enero de 2027, y su estilo de jugar con el pie contrario recuerda a un Mohamed Salah más joven.
Tanto Richard Hughes como Andoni Iraola deberán decidir con rapidez, equilibrando cifras elevadas y duraciones contractuales con la urgente necesidad de amplitud. Los altos precios y las incertidumbres pendientes podrían retrasar cualquier fichaje en el mercado de verano.