Mundial
Zidane debe romper la maldición de los Balones de Oro con los Bleus
Zinédine Zidane, antiguo número diez de la selección de Francia, toma las riendas de los Bleus después de haber ganado un Balón de Oro, una Copa del Mundo y tres Ligas de Campeones como entrenador del Real Madrid. Su primer test se disputará el viernes en Turquía, donde deberá demostrar que puede convertir su palmarés en éxito internacional.
Un palmarés impresionante pero una trampa histórica
Este recorrido excepcional hace pensar que Zidane posee todas las armas necesarias para llevar a los Bleus a la cima. Su paso por el Real ya ha demostrado su capacidad para gestionar a las estrellas y ganar bajo presión. Sin embargo, la historia impone una advertencia seria a los laureados con el Balón de Oro que se han convertido en seleccionadores.
Los vencedores del Balón de Oro que han tomado la cabeza de una selección rara vez han conseguido un título mayor. A excepción de una única, les cuesta transformar su prestigio individual en triunfo colectivo. Esta rareza hace la misión de Zidane aún más exigente.
Franz Beckenbauer sigue siendo la única excepción: condujo a la RFA a la Copa del Mundo 1990, ganando así el único título mayor entre los antiguos Balones de Oro al mando de una selección nacional. Este precedente, de treinta y seis años de antigüedad, muestra la dificultad del paso del estatus de leyenda al de seleccionador.
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Intentos sin título mayor
Michel Platini, Marco van Basten, Hristo Stoïchkov, Lothar Matthäus, Oleg Blokhine y Andriy Shevchenko se han probado a la tarea sin nunca levantar una copa continental o mundial. Shevchenko llevó a Ucrania a los cuartos de final de la Euro 2021, mientras que Blokhine alcanzó la misma fase en el Mundial 2006, pero ninguno ha ganado un título decisivo.
Esta rareza otorga una dimensión adicional a la misión de Zidane. Sus primeras decisiones al frente de la selección de Francia demuestran que quiere imprimir rápidamente su sello, a pesar de un tiempo de entrenamiento limitado y la imposibilidad de fichar nuevos jugadores. Su experiencia madrileña prueba que sabe gestionar a los campeones y ganar bajo presión.
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Para alcanzar a Beckenbauer, Zidane deberá triunfar donde casi todos los demás Balones de Oro convertidos en seleccionadores han fallado. El desafío que le espera en Turquía será el primer indicador de su capacidad para transformar su legado de jugador en éxito como seleccionador.