La Liga
Trampas de calor a más de 30 grados en Balaídos, Celta vs Málaga
Domingo, bajo una sombra que apenas aliviaba más de 30 grados, el Málaga CF jugó a las dos de la tarde en el estadio Balaídos contra el Celta de Vigo, en una jornada marcada por condiciones extremas para futbolistas y aficionados, una verdadera trampa térmica.
El técnico del Celta, Claudio Giráldez, denunció en la sala de prensa que Pablo Durán sufrió un golpe de calor antes del pitido inicial y ni siquiera pudo sentarse en el banquillo. El incidente subrayó la gravedad de las condiciones climáticas para los jugadores.
Emergencias en las gradas
Durante el encuentro se registraron situaciones de emergencia en las gradas, donde varios espectadores fueron atendidos por cuadros similares de agotamiento por el calor y la humedad. Los servicios médicos tuvieron que intervenir rápidamente para evitar complicaciones mayores.
El calor extremo no quedó limitado al fútbol; en el circuito de Madridring se vivieron incidentes parecidos durante el Gran Premio de España de Fórmula 1. Asimismo, la Vuelta a España redujo tramos de etapas por temperaturas cercanas a los 46 grados, y se confirmó que la edición de 2027 no se celebrará en agosto.
Desafío para LaLiga y los estadios
La responsabilidad de proteger a jugadores y aficionados recae tanto en LaLiga como en las administraciones locales que gestionan los estadios. Los horarios se diseñan para la audiencia televisiva, pero la falta de sombras o toldos en las gradas convierte el recinto en una trampa térmica.
El cuerpo humano regula la temperatura mediante el movimiento y la sudoración, pero la inmovilidad prolongada en asientos de plástico durante más de 100 minutos agrava el riesgo. La vasodilatación periférica combinada con la falta de actividad puede provocar una caída brusca de la presión arterial y síncopes por calor.
Expertos médicos recomiendan que los espectadores se levanten y muevan las extremidades al menos cada dos horas para activar la bomba muscular y mantener la circulación. Esta medida ayuda a contrarrestar la acumulación de sangre en las piernas y a reducir la probabilidad de desmayos.
En definitiva, la ola de calor que azotó a Vigo el domingo evidencia la necesidad de que LaLiga y los clubes adopten medidas estructurales para garantizar la salud pública en los estadios. Sin sombra adecuada y con horarios ajustados, el espectáculo futbolístico corre el riesgo de convertirse en un peligro para miles de aficionados.