Ronaldo evita la suspensión máxima gracias a una sanción de 30 días

El 30 de septiembre, Cristiano Ronaldo, de 41 años, abandonó el campamento de la selección portuguesa en Copenhague, desencadenando un procedimiento disciplinario que culminó en una sanción retroactiva de 30 días de prohibición y una multa. Esta decisión, dictada este lunes por el Consejo de disciplina de la Federación portuguesa de fútbol (FPF), lo hace elegible para el partido contra Dinamarca el 14 de noviembre en la Liga de Naciones.
Contexto de la salida
Ronaldo estaba furioso por no ser alineado contra Noruega en Oslo el 27 de septiembre, después de haber pasado media hora calentando bajo las órdenes del entrenador Jorge Jesus. Expresó su descontento en las redes sociales, afirmando que la promesa de jugar no se le había cumplido.
Sanción aplicada
El consejo disciplinario consideró la naturaleza intencional de la infracción, prevista en el artículo 160 del reglamento. Impuso 30 días de suspensión, pero no se dio ninguna precisión sobre los partidos afectados, siendo la suspensión retroactiva al 30 de septiembre. Se reportaron dos importes de multa: 250 euros según un comunicado y 255 euros en otra fuente.
Consecuencias para la selección
Dado que el próximo compromiso de Portugal es el 14 de noviembre contra Dinamarca, seguido del 17 de noviembre contra Gales en Cardiff, Ronaldo estará disponible para estos dos encuentros si el entrenador lo convoca. El expediente disciplinario se abrió el 9 de octubre, pero el comunicado no indica si el tiempo ya pasado bajo suspensión provisional se descontará dentro de los 30 días.
Ronaldo presentó disculpas a los aficionados y a sus compañeros, abriendo la vía a un posible regreso. El texto indica que la decisión final de reincorporarlo depende de Jorge Jesus, quien debe decidir si incluye o no al capitán en la plantilla para los partidos restantes de la fase de grupos.
Jorge Jesus niega papel en la salida de Cristiano Ronaldo de la selección
Inicialmente, los medios portugueses hablaban de una posible suspensión de uno a seis meses. La sanción finalmente impuesta resulta, por tanto, mucho más indulgente, limitando la privación de juego a solo un mes.