Rodri transforma el medio campo y obliga a Flick a adoptar el 4‑3‑3
Rodri debutó en el Mestalla y, con sus 191 cm de altura, se colocó delante de los centrales, cerrando espacios y distribuyendo el juego, lo que supuso un salto de calidad que superó las previsiones del equipo dirigido por Hansi Flick.
Su estampa imponente marcó autoridad frente al rival, ocupando la zona adelantada de los centrales. La presencia física de Rodri obligó a los contrarios a replantear sus acciones defensivas.
El fichaje ha sido calificado como un gran acierto porque aporta seguridad y confianza al aspecto defensivo. Además, brinda un plus al conjunto de la sala de máquinas.
Los jugadores Pedri, De Jong, Gavi, Olmo y Fermín presentan un marcado acento atacante y se desgastan físicamente al tener que defender. Solo Bernal interpreta mejor la contención en ese sector.
Necesidades defensivas cubiertas
Rodri completa las carencias defensivas del medio campo, ofreciendo una solución que el equipo necesitaba. En Valencia se constató cómo su llegada equilibró la estructura.
En Valencia, Pedri y Fermín realizaron combinaciones y goles con soltura junto al trío atacante formado por Lamine, Raphinha y Gordon. Sabían que sus espaldas estaban bien cubiertas y dedicaron su energía a generar ocasiones.
El cambio al 4‑3‑3
Rodri ha puesto en bandeja a Flick un cambio del habitual 4‑2‑3‑1 a un 4‑3‑3, impulsado por el papel dinámico de Raphinha, cuya movilidad fuera del área contrasta con el ‘9’ estático que era Lewandowski. La presión conjunta de Raphinha, Lamine y Gordon después de la pérdida incomoda a la zaga rival.
Solo faltaban los aportes de Pedri y Fermín para alimentar esa corriente ofensiva. El nuevo esquema 4‑3‑3, como en tiempos pretéritos, pinta muy bien.
Con la defensa reforzada y la flexibilidad táctica, el equipo de Flick parece preparado para los retos más difíciles que se avecinan.