La Liga
Real Madrid acusa a LaLiga de parcialidad y exige neutralidad
Mientras el Real Madrid se muestra furioso contra las intervenciones del presidente de LaLiga, la dirección de la competición defiende su papel institucional. El club madrileño utiliza un comunicado virulento para denunciar lo que percibe como un ataque sistemático, mientras LaLiga permanece silenciosa ante las acusaciones de parcialidad.
El Real Madrid lleva ahora sus reproches a la cúpula de LaLiga. En un comunicado particularmente ofensivo, el club denuncia las intervenciones públicas del presidente de la competición y lo acusa de usar su cargo para desacreditarlo. Esta controversia supera ampliamente las decisiones arbitrales.
El club considera « intolerable » que el presidente de LaLiga utilice su posición institucional para continuar sus ataques contra él. Reprocha una fijación en el Real, que considera incompatible con la responsabilidad de defender los intereses de todos los equipos.
Acusaciones contra el presidente
El conflicto entre Javier Tebas y el club madrileño es antiguo, pero las últimas declaraciones del dirigente habrían cruzado un umbral adicional. Según el comunicado, esas palabras respondían a un artículo publicado por un periodista independiente en un medio digital. El Real se indigna por haber sido tomado como objetivo y denuncia comentarios sobre su estrategia deportiva, que califica de « totalmente inapropiados e irresponsables ».
Exigencias de gobernanza
El Real afirma que el fútbol profesional español necesita, con urgencia, a un dirigente capaz de desarrollar su potencial respetando un deber fundamental de neutralidad. Recuerda con severidad: « No el propietario de la competición », añadiendo que el presidente de LaLiga no es el propietario, sino un gestor al servicio de los clubes. El comunicado no pide explícitamente una dimisión, pero describe el perfil deseado, cuestionando claramente la manera en que Javier Tebas ejerce su cargo.
El club concluye exigiendo a alguien que cumpla esta misión con honestidad. No solo reclama una respuesta a sus agravios, sino que cuestiona la forma en que su interlocutor asume sus responsabilidades, un conflicto reavivado por la polémica arbitraria surgida del derby contra el Atlético.