Ni barato ni antes: el polémico plan de deuda del Barça
La directiva del Barça, respaldada socialmente de manera abrumadora, ha programado la asamblea de compromisarios para el 19 de septiembre, que se celebrará exclusivamente de forma telemática y no coincidirá con un día de partido en el Camp Nou, pese a la recomendación prevista en los Estatutos.
Esta decisión ha sido calificada como contraria al espíritu democrático que el club profesa, al obstaculizar la capacidad de decisión del socio en la gestión del Barça. La asamblea virtual, según los críticos, no fomenta la participación sino que la limita.
Deuda y nuevas emisiones
En la misma reunión se pretende aumentar la deuda mediante la emisión de bonos por 215 millones y la ampliación de la hipoteca en 500 millones, con el objetivo de solventar la desviación presupuestaria surgida en las obras del Camp Nou. Los bonos y la hipoteca buscan reforzar la tesorería ante la falta de liquidez actual.
La directiva ha anunciado el cierre económico del ejercicio 25‑26 con unos “resultados ordinarios positivos”, sin revelar la cifra del resultado neto. El año pasado, tras anunciar una situación similar, las pérdidas alcanzaron 180 millones y el patrimonio neto quedó negativo en 152 millones. Además, se ha presumido haber superado ligeramente los 1000 millones de facturación, cifra que ya estaba prevista para la temporada 19‑20 si no hubiera llegado el COVID.
Controversias en la obra del Camp Nou
A pesar de que el Comité técnico del propio club puntuó mejor a otras constructoras, la directiva eligió a la empresa turca, alegando que sería “más barato y más rápido”, argumento que no se ha comprobado. Asimismo, se solicitará la aprobación del socio para conceder la instalación de un parque infantil a una empresa israelí durante 30 años.
Los socios y observadores consideran que no es propio de una entidad que hace de la democracia una bandera tomar decisiones que parecen priorizar intereses turísticos sobre la gobernanza interna. La falta de coincidencia con un día de partido en el Camp Nou también ha sido señalada como una medida que aleja a los aficionados de la vida del club.
En conjunto, estas decisiones ponen de relieve la tensión entre la gestión financiera del Barça y la participación democrática de sus socios, un debate que probablemente marcará la agenda del club en los próximos meses.