Navalacruz: Iker Casillas encuentra santuario medieval lejos de Madrid
En el tranquilo pueblo de montaña de Navalacruz, situado a 1,238 metros, Iker Casillas recorre los empinados callejones de piedra, lejos del resplandor de Madrid, sus pasos resonando una vida que comenzó en la Edad Media y le valió el apodo de El Santo de Móstoles.
Un refugio de montaña oculto en Ávila
Hablamos de Navalacruz, un pequeño y encantador municipio con solo 192 habitantes registrados, enclavado en el Valle del Alberche y la Tierra de Pinares de la provincia de Ávila. El pueblo se sitúa a 1,238 metros de altitud, cerca de la majestuosa Sierra de Gredos, y ejemplifica la tranquilidad rural.
Sus orígenes documentados se remontan al siglo XII, otorgando al pueblo un auténtico legado de la Edad Media. Las tradicionales casas de piedra, construidas hace siglos para resistir los duros inviernos, bordean las calles, mientras que el entorno circundante ofrece condiciones ideales para el senderismo.
Los orígenes de Casillas y la reinversión
Para Casillas, Navalacruz es más que un refugio escénico; es la cuna tanto de su familia paterna como materna y el escenario de sus veranos infantiles. Cuando la presión mediática aumenta, él regresa a los empinados callejones, no como campeón del mundo sino como el hijo y nieto de vecinos de toda la vida.
El ayuntamiento reconoció este vínculo hace años al nombrarlo Hijo Predilecto. Para Casillas, el pueblo es un lugar para retribuir, no meramente para escapar.
En julio de 2020, en medio de la pandemia, Iker se asoció con su primo Diego para abrir el Bar‑Restaurante Casillas. El establecimiento se creó como motor económico y punto de encuentro comunitario para los locales y los visitantes por igual.
Más recientemente, Casillas ha consolidado su presencia construyendo una casa espectacular en Navalacruz, equipada con un jardín, un gimnasio y una piscina que ofrece vistas panorámicas de las montañas circundantes.
Navalacruz, un pequeño punto en el mapa de Ávila con solo 192 almas, ahora alberga un restaurante familiar y un patrimonio de piedra medieval, sirviendo con orgullo como el auténtico hogar del capitán eterno que una vez custodió las redes del Real Madrid y la selección española.