La Liga
LaLiga obliga a árbitros a hablar en TV para salvaguardar su imagen

Mientras los clubes reclamaban años de transparencia, LaLiga ha firmado un acuerdo que obliga a los árbitros de Primera a comparecer ante las televisiones con derechos antes y después de cada partido para proteger la imagen del arbitraje.
Objetivo de reputación frente a transparencia
El texto del acuerdo habla de reputación antes que de rendición de cuentas, cambiando el sentido de una medida que los clubes habían demandado como ejercicio de transparencia.
El principio del acuerdo se cerró el 30 de junio en Las Rozas, dentro de la renovación del convenio entre el sindicato arbitral, la RFEF y LaLiga, cuyo texto anterior había expirado ese mismo mes.
Además de las entrevistas, los árbitros permitirán la entrada de cámaras en sus vestuarios; a cambio, LaLiga les concede un bonus económico y mejoras en sus condiciones de salud.
Este es el segundo movimiento en pocos meses: el 12 de marzo se presentó el I Convenio Colectivo del Arbitraje Profesional, que ya había adelantado novedades como la cámara corporal del árbitro estrenada en la final de Copa.
La cláusula de imagen llega en plena discusión sobre lo que se emite y lo que se guarda; Carranza, responsable editorial de la realización de LaLiga, reconoció que existían imágenes del codazo de Güler a Peque pero se decidió no difundirlas tras la afirmación de Mourinho de que no había repeticiones.
LaLiga asume la totalidad de los costes del arbitraje profesional y produce la señal de cada partido, y ahora firma un acuerdo que pide a los árbitros comparecer ante sus operadores con un objetivo de imagen fijado por escrito.
Cuando Luis Medina Cantalejo presidía el Comité Técnico de Árbitros, cerró la puerta sin matices diciendo: "El árbitro no va a salir después del partido"; hoy el CTA lo dirige Fran Soto, quien ha puesto la transparencia como bandera de su etapa.
No se ha aclarado quién decidirá qué árbitro habla en cada jornada, si podrá explicar una jugada polémica o solo atender preguntas de trámite, ni qué ocurrirá si una respuesta choca con el objetivo de proteger la imagen del colectivo, cuestión que determinará si las entrevistas sirven al aficionado o a de la competición.