La estabilidad del Barça se consolida con la evolución de Cubarsí
En el vestuario del Camp Nou, bajo luces tenues, el cuerpo técnico observa a Pau Cubarsí entrenar mientras la atmósfera refleja la confianza que el club ha recuperado tras la renovación de su columna vertebral.
La espina dorsal del equipo
Jefe Casi sin avisar, como les gusta a Flick y Deco, el Barça ha renovado la columna vertebral esta temporada, según Alberto Estévez de EFE y el informe de Sergi Solé.
No era una urgencia, pero la sensación que transmite el equipo en sus primeros pasos es que la estructura colectiva está más estable que nunca, el mejor escenario para que el talento pueda marcar la diferencia.
Joan Garcia, en una sesión de fotos del Barça antes de la UEFA Champions League 206-27, señaló que si trazamos una línea central que atraviese el campo de una portería a otra, encontramos la espina dorsal del Barça.
En esa línea aparecen Joan Garcia, Cubarsí (también citado como Cubars), Rodri y Raphinha, jugadores estructurales que garantizan el equilibrio.
Cubarsí ha subido un escalón en la emergencia; a pesar de ser precoz en la interpretación de las asignaturas obligatorias del central, ha sumado experiencia al máximo nivel y su madurez física lo hace más fiable como cierre. El Mundial fue un trampolín para aumentar su autoridad defensiva.
Rodri es la sublimación del equilibrio: actúa como guardaespaldas en la presión, detecta con precisión dónde es necesario su auxilio y ayuda a que el balón circule rápido y sin riesgos.
Raphinha, el gran capitán delantero centro, lidera la primera presión y ha sumado ocho goles en trece remates, con doce entre los tres palos y uno al palo. Deco comentó: "El Balón de Oro tiene que ser para Lamine, no hay discusión".