La Liga
Javier Aguirre asume el Valencia y busca cambiar la crisis de LaLiga
El mexicano Javier Aguirre fue presentado este lunes como nuevo entrenador del Valencia, club que se encuentra penúltimo en la clasificación de LaLiga con sólo cuatro puntos. El técnico, que dirigió a su selección en el pasado Mundial, llega con la misión de revertir la situación deportiva. "Nunca le puedo decir que no al Valencia", declaró en la sala de prensa del Mestalla.
Aguirre recordó su experiencia en el Mundial, subrayando que ha dirigido a un equipo en la máxima competición internacional. Esa trayectoria le otorga autoridad para intentar cambiar el rumbo del conjunto valenciano, que lucha por alejarse de la zona de descenso.
En sus primeras palabras, el entrenador expresó su admiración por la afición: "Tiene una afición brutal, he venido de rival y te ‘acojonas’ como dicen ustedes". Añadió que quiere que el estadio sea imponente para el rival y que el equipo recupere los puestos que merece.
Ambiente y primeros retos
Según Aguirre, el ambiente en el vestuario es positivo, pero "esto es de resultados, no de caer bien o mal". Señaló que hay entre seis y siete jugadores lesionados y que deben recuperarse tanto física como mentalmente antes de poder definir una estrategia definitiva.
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El contrato firmado es por una temporada más una opción de prórroga; Aguirre describió su enfoque como "un hombre de ir paso a paso" y afirmó que, si todos están cómodos, continuará.
Objetivo inmediato: victoria contra Racing
El plan inmediato, según el técnico, es ganar el próximo partido contra el Racing de Santander, describiendo esa victoria como "el mejor mensaje" que puede recibir la afición. Aguirre insiste en que debe dedicarse lo antes posible a devolver la alegría al público.
Sobre el conjunto, destacó que cuenta con mucho talento individual, una gran cantera y calidad, pero que es necesario convencer a los jugadores de su importancia y hacer que jueguen como tal. Subrayó que la identidad del club requiere entrega, sacrificio, voluntad y amor a la camiseta.
Concluyó que sus equipos se caracterizan por la energía y que vencer a sus propios equipos debería costar sangre, sudor y lágrimas; aunque él fue torpe como futbolista, siempre dejó la última gota de sudor, pues "el esfuerzo no es negociable".