Incidentes obligan al El Güímar-Hortaleza a jugar a puerta cerrada
El Güímar-Hortaleza se jugará el domingo 11 de octubre a puerta cerrada en Tenerife, tras incidentes el pasado domingo que provocaron la suspensión del partido de vuelta de la Copa del Rey. El juez Rafael Alonso desestimó las alegaciones de ambos clubes.
Antes del encuentro, el autocar que transportaba a los jugadores del Sporting de Hortaleza fue objeto de una agresión con piedras, según informó el periodista Ramón Fuentes de Madrid. Los hechos se produjeron el domingo anterior al partido y motivaron la decisión de suspender el duelo.
Posiciones de los clubes
Atlético Unión Güímar, equipo canario, solicitó que la negativa del Sporting a jugar se considerara una incomparecencia, lo que le habría otorgado la victoria automática. El club argumentó que la seguridad de sus jugadores estaba comprometida y que debía aplicarse la normativa correspondiente.
Sporting de Hortaleza, por su parte, reclamó que el partido se declarara perdido a favor del equipo tinerfeño debido a los graves incidentes registrados. El club madrileño sostuvo que la agresión al autocar justificaba su decisión de no presentarse.
El juez disciplinario único de la RFEF, Rafael Alonso, consideró que la negativa del Sporting estaba justificada por el temor generado, por lo que no puede calificarse como incomparecencia. Asimismo, determinó que no existen motivos para declarar perdedor a Güímar, aunque se abrirá un procedimiento disciplinario extraordinario para analizar responsabilidades.
Resolución y nuevo encuentro
Con esa resolución, el encuentro se disputará el próximo domingo 11 de octubre a las 12:00 horas, a puerta cerrada, en el Estadio El Peñón de Puerto de la Cruz, Tenerife. El recinto permanecerá sin público para garantizar la seguridad de los jugadores y el personal técnico.
El vencedor del partido se clasificará para la primera eliminatoria de la Copa del Rey, donde se medirá contra el Sevilla en los partidos previstos para el 27, 28 y 29 de octubre. Ese enfrentamiento marcará la continuación del torneo tras la polémica vivida en la fase previa.
Así, mientras el incidente provocó una disputa sobre la responsabilidad y la seguridad, la decisión judicial ha permitido que el duelo se juegue bajo estrictas condiciones, dejando abierta la cuestión de posibles sanciones posteriores. El contraste entre la posición de los clubes y la resolución del árbitro muestra la complejidad de gestionar incidentes fuera del terreno de juego.