Girona pierde a Boñar por hasta diez semanas tras torcedura

En el minuto final del encuentro contra Andorra, el defensa Javier Boñar cayó al suelo tras torcerse el tobillo izquierdo, obligando a dos miembros del cuerpo técnico a ayudarle a abandonar el campo. El Girona celebraba una victoria necesaria después de dos empates consecutivos, pero la imagen del jugador tendido sobre el césped despertó una gran preocupación en Montilivi.
Confirmación médica y plazo de baja
El club emitió un comunicado médico confirmando que Boñar estará entre ocho y diez semanas de baja como consecuencia de la lesión. La valoración inicial, que consideró el daño como fortuito y poco grave, fue superada por pruebas posteriores que mostraron un alcance mayor.
Consecuencias para el plantel
El técnico Quique Álvarez perdió a un futbolista que empezaba a consolidarse como alternativa de garantías en el lateral derecho. "Creo que ha sido fortuito, pero no tendría que ser nada grave. Se ha girado el tobillo y por eso no podía apoyar el pie", explicó Álvarez después del encuentro.
La ausencia obliga al cuerpo técnico a reorganizar sus opciones. Mate Morey, titular frente al Andorra, ahora cobra mayor importancia, mientras se busca cubrir la ausencia prolongada de Boñar.
Boñar, de 21 años, llegó este verano procedente del Atlético de Madrid con la intención de hacerse un hueco en una plantilla construida para regresar a Primera. Tras un periodo de adaptación, el lateral había empezado a acumular minutos, titularidades y actuaciones convincentes, incluida una asistencia a Abel Ruiz frente al Albacete.
Álex Luna, portavoz del club, señaló que la lesión llegó en el momento en que la competencia en el lateral derecho comenzaba a ofrecer distintas soluciones al técnico. La confianza de Quique Álvarez le permitió ganar presencia en el once y demostrar velocidad, capacidad física y proyección ofensiva.
Si se cumplen los plazos previstos, Boñar podría regresar entre mediados y finales de diciembre, aunque su reincorporación dependerá de la evolución del tobillo y de las sensaciones durante la recuperación. En definitiva, difícilmente podrá jugar en plenas condiciones hasta 2027.
El Girona recuperó la sonrisa con tres puntos ante Andorra, pero pagó un precio demasiado elevado en una jugada prácticamente intrascendente. La lesión de Boñar representa un obstáculo más en una temporada que exige disponer de todos los recursos para sostener la lucha por el ascenso.