Champions League
El penalti controvertido del Betis-Feyenoord presiona a la UEFA

En el Estadio La Cartuja, un estadio que es más conocido por conciertos que por fútbol, estaban los Verdiblancos del Real Betis Balompié y los rotterdamenses del Feyenoord listos para un crucial duelo de la Champions League el miércoles por la noche, con un público que sentía la tensión entre el anfitrión andaluz y los visitantes neerlandeses.
El partido terminó con un ajustado 1‑0 a favor del Real Betis Balompié, lo que permitió al club español sumar tres puntos y al Feyenoord marcharse con un resultado vacío. El único gol llegó de un penal, ejecutado por Isco, que encontró la red sin dificultad.
Decisión de penal y controversia de la UEFA
El penal se concedió después de que un balón, cabeceado por un Betico, tocara el brazo del defensor Jeremiah St. Juste dentro del área de penal. St. Juste primero retiró deliberadamente su brazo, pero un movimiento de su cuerpo dejó colgando la mano izquierda, haciendo que el balón golpeara la mano extendida. El árbitro Simone Sozza mantuvo la decisión y los asistentes del VAR confirmaron el dictamen, sin ninguna corrección.
Kees Kwakman, participante en el programa ‑show, condenó el penal como ‘lullig’ y pidió a la UEFA que revisara la interpretación del mano‑a‑bal. Argumentó que St. Juste había puesto primero sus manos sobre su espalda y que el contacto reflexivo no era suficiente para una falta directa. Señaló que en Europa incidentes similares suelen ser sancionados directamente.
Aficionados y sabor residual fuera del campo
Al término del partido, los aficionados del Feyenoord en la zona de visitantes fueron abordados por miembros de la Guardia Civil. Según varios aficionados, también resultaron heridas familias con niños, lo que añadió un sabor amargo al revés deportivo.
Kwakman recordó una reciente penal en el Milan‑Atalanta y se preguntó en voz alta por qué situaciones similares siguen siendo sancionadas una y otra vez. ‘Nos repetimos con demasiada frecuencia, pero esta sanción es simplemente demasiado dura’, afirmó, y abogó por una separación más estricta entre acciones deliberadas y reflejos.
La controversia alrededor del penal de St. Juste subraya la necesidad de que la UEFA aclare sus directrices de mano‑a‑bal, de modo que futuras decisiones dejen menos espacio a la discusión y se preserve la integridad del deporte.