Ceballos, 30, recuerda su familia humilde mientras triunfa en Europa
Dani Ceballos, de 30 años, reflexiona sobre la influencia de una familia humilde y los valores que lleva al campo, recordando sus raíces en Utrera y su paso por el Betis mientras celebra la conquista de Europa.
Raíces en Utrera y la churrería
El centrocampista nació en Utrera, donde sus padres regentaban una churrería que marcó sus primeros años. El olor a masa frita de madrugada y los madrugones abriendo el local junto a los Salesianos de Utrera forman parte de su memoria.
"Tener una familia humilde y trabajadora te impregna de unos valores que luego transmites en el campo", confesó Ceballos.Para él, esos recuerdos son la base de la ética que muestra en el césped.
El salto a la élite europea
En su infancia, Ceballos ingresó en la cantera del Sevilla, pero los problemas respiratorios y un desarrollo tardío obligaron al club hispalense a prescindir de él. "No crecía, tenía problemas respiratorios… El Sevilla decidió prescindir de mí", admitió, describiendo una cruda realidad que casi lo aleja del fútbol.
Tras el rechazo, el jugador encontró una oportunidad en el Betis, donde vivió su primera etapa profesional. Desde allí, su carrera avanzó hasta conquistar Europa, demostrando que la brújula del éxito siempre apuntó a sus orígenes.
Su admiración por el fallecido José Antonio Reyes también marcó su trayectoria. "Aquel niño que creció admirando a su paisano José Antonio Reyes aprendió pronto lo que significa madrugar y sacrificarse", recordó, aludiendo a los madrugones en la churrería familiar.
Hoy, a sus 30 años, Ceballos pisa los mejores estadios del planeta sin olvidar el barro del que salió. Según EFE, el fútbol de élite suele encandilar con sus luces, pero para Ceballos la humildad de su hogar sigue siendo la guía que lo impulsa en cada partido.