Cañizares exige libertad total a Braulio para rescatar al Valencia
En el podcast Segunda Jugada de Relevo, Santi Cañizares analizó la crisis del Valencia tras el despido de Carlos Corberán, defendiendo que Braulio Vázquez necesita plenos poderes; mientras tanto, el equipo, bajo el interino Óscar Sánchez, logró una victoria 0‑1 en Mendizorroza.
El despido de Carlos Corberán dejó al Valencia sin entrenador y obligó al club a pulsar de nuevo el botón de reinicio. La salida del técnico se produjo tras un inicio de liga desfavorable, y la directiva reconoce que la crisis no solo es táctica sino estructural. Según Cañizares, la ausencia de una figura con autoridad ha entorpecido la recuperación.
Regreso y mandato de Braulio Vázquez
Braulio Vázquez volvió al Valencia como director deportivo, cargo que ya desempeñó entre 2010 y 2013, y que ahora retoma en medio de la turbulencia. Tras nueve temporadas en Osasuna, donde construyó una estructura estable, aceptó el reto de volver a la Mestalla. La familia de Braulio sigue vinculada al club; su hijo Jesús Vázquez juega en la cantera valencianista.
Cañizares insiste en que Peter Lim le otorgue margen real para decidir, recordando el modelo de Mateo Alemany, que fijó unas líneas económicas y dejó que el responsable deportivo ejecutara dentro de ellas. «Dejadle a Braulio trabajar libremente, porque los demás solo pueden entorpecer», reclamó, añadiendo que el límite salarial debe respetarse sin excesos. El exguardameta también pidió experiencia para el banquillo, subrayando que la estructura del club es el verdadero problema.
Elección del próximo entrenador
Para definir al próximo entrenador, Cañizares valora la experiencia en Primera y menciona a Javier Aguirre y Jagoba Arrasate como los perfiles más convincentes. Aguirre es descrito como «un tío estimulante», capaz de levantar la moral, los equipos y el ego en un vestuario en crisis. Arrasate, por su parte, parece más adecuado para un proyecto a medio plazo, con capacidad de construir una base sólida. «Ningún entrenador lo hace», afirmó Cañizares, subrayando la incertidumbre del mercado.
Cañizares advierte que ningún entrenador garantiza el éxito, pero la situación actual exige personalidad y capacidad para manejar la presión. Usa la analogía: «Si hay que elegir entre un bombero y un arquitecto, yo siempre prefiero el arquitecto, pero cuando no tengo fuego, cuando tengo fuego necesito primero apagarlo». Por eso, la prioridad es estabilizar antes de planificar a largo plazo.
Diagnóstico estructural y futuro del Valencia
Mientras se decide el entrenador, Óscar Sánchez, interino, consiguió la primera victoria del equipo al ganar 0‑1 en Mendizorroza, en Vitoria. Cañizares explicó que el cambio estructural suele generar una nueva energía en los jugadores, como ocurrió con Baraja y posteriormente con Corberán, donde la llegada de un técnico provocó una reacción inmediata. El club considera que este primer triunfo es una señal de que la reestructuración está dando frutos.
Sin embargo, el exguardameta insiste en que el verdadero problema del Valencia es estructural y que otorgar plena autoridad a Braulio sería uno de los mayores avances. «El problema del Valencia es un problema de estructura», concluyó, señalando que la decisión de Peter Lim será decisiva para permitir que el responsable deportivo actúe sin trabas. Según Cañizares, esa autonomía podría marcar el inicio de una recuperación sostenible.