Aplauso al éxito con Flick y alarma por la deuda del club
El equipo celebra un balance deportivo magnífico: dos temporadas consecutivas ganando títulos bajo la dirección de Flick y una plantilla reforzada para competir por todo. Al mismo tiempo, la situación económica del club genera alarma, con una masa salarial que supera los 636 millones y una deuda que supera los 3.038 millones.
Crecimiento salarial y deuda
La masa salarial ha crecido cien en los últimos años, lo que alimenta una espiral peligrosa. Aun cuando se presume una facturación récord, el gasto sube a mayor ritmo y se pierden 289 millones en los últimos tres ejercicios. La deuda, situada en 3.038 millones, contrasta con un EBITDA anual de solo 184 millones, lo que genera un ratio excesivo.
Adeyemi y Gabriel Jesus son la prueba de que se puede mejorar el equipo sin hipotecar al club, y la renovación de Raphinha, que aún tenía dos años de contrato, se percibe como buena noticia deportiva.
Sin embargo, la prisa por asegurar a Marc Bernal, con tres años de contrato restantes y aún en desarrollo, y a Xavi Espart, con dos años y recién debutante, inflan la masa salarial y aumentan los compromisos financieros.
El Camp Nou será una gran fuente de ingresos, pero también una hipoteca mastodóntica en forma de gasto financiero. En dos años hay vencimientos inasumibles de 400 millones, y la situación del Palau Blaugrana sigue sin resolverse: Laporta había contado con un crédito de 1.450 millones del Espai Barça y luego con 510 millones adicionales, pero ahora buscará un inversor que se quede con la mayor parte de los ingresos de explotación.
Al equipo, aplauso por los títulos y la mejora del plantel; a la economía, una luz de alarma que obliga a replantear la estrategia financiera.