Mundial
Abde rechaza insultos marroquíes y dice que su camiseta apoyaba a Ceuta
Ez Abde, futbolista del Real Betis y internacional con Marruecos, ha respondido a la ola de insultos y amenazas que recibió desde su país natal tras lucir una camiseta solidaria con Ceuta durante el Mundial, publicando un comunicado en sus redes sociales para aclarar sus intenciones.
Orígenes de la polémica
El origen de la controversia se sitúa en los momentos previos al partido de Liga disputado ayer entre Villarreal y Betis, cuando ambas escuadras entraron al campo con una camiseta blanca que llevaba el lema “Todos somos caballas”, una iniciativa conjunta para apoyar a la ciudad autónoma de Ceuta ante las recientes complicaciones migratorias.
Al aparecer en el protocolo con la camiseta, la imagen del extremo marroquí provocó la ira de una parte de la afición de Marruecos, que lo tachó de “traidor” y “cobarde”, exigiendo que no volviera a vestir la camiseta de la selección marroquí y enviándole mensajes intimidatorios como “Hoy vivirás aterrorizado, mañana pasarás la peor hora de tu vida”.
Ante la oleada de críticas, Abde rompió el silencio y, a través de un comunicado publicado en sus redes sociales, explicó que su objetivo era “aclarar una situación ocurrida ayer en el encuentro de Liga frente al Villarreal CF”, subrayando que la camiseta no tenía ningún objetivo político ni de desprecio hacia el pueblo marroquí.
El jugador, criado en Elche, afirmó que la iniciativa de los clubes era puramente humanitaria, describiendo la prenda como “una camiseta de carácter social en apoyo a una población y a sus habitantes, independientemente de su nacionalidad, que estaban viviendo una situación complicada”, y reiteró que apoyaba a esa población.
Abde dejó claro que su comunicado no era una disculpa, sino una aclaración; concluyó diciendo que seguirá viviendo con la cabeza bien alta y representando sus raíces con orgullo y sacrificio, sin ceder a las presiones ni a los chantajes recibidos.
El contraste entre la reacción violenta en Marruecos y la defensa del gesto solidario del jugador evidencia la tensión entre la política fronteriza y la iniciativa social del fútbol, y muestra cómo la press y las redes sociales pueden amplificar conflictos más allá del terreno de juego.